Cada 13 de enero se conmemora el Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, una fecha que busca generar conciencia sobre un trastorno de salud mental que afecta a millones de personas en el mundo y que muchas veces se vive en silencio.
En Chile, una parte importante de la población presenta síntomas depresivos, aunque no siempre accede a apoyo profesional a tiempo, pese a existir cobertura en el sistema de salud.
Uno de los principales problemas es que muchas señales de la depresión suelen justificarse como parte del estrés diario o del ritmo acelerado de la vida. Esto puede llevar a que el malestar se prolongue sin ser abordado, haciendo más difícil pedir ayuda. En este contexto, el entorno cercano cumple un rol clave, ya que muchas veces son familiares, amistades o compañeros quienes primero notan que algo no está bien.
Sentirse triste o cansado de vez en cuando es parte de la vida, pero cuando ese malestar se mantiene en el tiempo, se vuelve constante y comienza a afectar la rutina diaria, es importante prestar atención. La falta de energía, la pérdida de interés por actividades cotidianas, el aislamiento, los problemas de concentración o los cambios en el sueño son señales que no deberían normalizarse.
Hablar de depresión y pedir ayuda no es una señal de debilidad. Reconocer lo que nos ocurre y buscar apoyo a tiempo puede marcar una diferencia significativa en la calidad de vida, tanto para quienes atraviesan este trastorno como para su entorno cercano.
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