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Entre humitas y recuerdos: origen y uso de la legendaria piedra de moler

Cada piedra de moler, que aún perduran en muchos hogares, cumplía una gran variedad de uso en los quehaceres de cocina.

Desde machacar charqui, trigo cocido para mote, trigo tostado para hacer harina, maíz cocido y seco para hacer chuchoca y ají cacho de cabras ahumado para hacer merquén. Y bueno, entre otros usos estaba la molienda del choclo picado para hacer las ricas humitas.

Estas piedras, de forma ahuecada, acompañadas de una piedra semiplana que se manipulaba con ambas manos, que con el roce regular y constante trituraban, guardan historias, manos y memorias de nuestros antepasados.

Al observarlas, el alma se llena de nostalgia y más de alguna lágrima recorre las mejillas. Afloran a nuestros recuerdos bellas escenas de verano. Cómo olvidarlas.

Uso de la legendaria piedra de moler

La abuela Rogelia, con su cabello cano y su característico moño en forma de tomate en su nuca, sentada en su silla de paja bajo el parrón se preparaba para iniciar la minuciosa tarea. A su lado, su hija y las niñas de la casa, todas dispuestas a preparar humitas.

Una escogía las hojas, otra picaba los choclos, mientras otra alistaba el tarro en el fuego para cocerlas y así. Cuando todos los menjunjes estaban listos, la abuela, con una palangana y sus pulcros paños blancos, hechos de sacos harineros, tomaba posición de rodillas frente a la piedra de moler.

En ese momento, iniciaba, junto a su “mano de piedra”, la molienda de los granos de choclo, de arriba hacia abajo, con mucha paciencia y cariño.

Una vez lista la mezcla se disponía al armado de las humitas. Unas sazonadas con sal y otras con azúcar, que se distinguían por el color de las amarras: pita las saladas y lana roja las dulces.

En la hornilla a fuego lento, la abuela Rogelia las sacaba del tarro una a una, y mi madre, con mucha ternura, las servía a los comensales acompañadas de una fresca ensalada de tomates con cebolla, que coronaba el plato perfecto y el fin de la faena.

Y así, entre humitas y recuerdos.

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