La música de Banda Patena se esparce por Curacaví cada diciembre como un abrazo que recorre la comuna, llevando alegría a grandes y chicos y anunciando, sin decirlo, que la Navidad ya está aquí.
No importa la hora ni la cuadra: basta con que el camión se detenga y comiencen a sonar los villancicos para que algo se mueva por dentro. La calle deja de ser solo calle y se convierte, por un momento, en un lugar de encuentro.
Las luces acompañan, pero es la música la que convoca. Los coros invitan a cantar, los instrumentos marcan el ritmo y, poco a poco, vecinos que no se conocen terminan compartiendo el mismo espacio. Niños que bailan sin miedo, adultos que aplauden, voces tímidas que se suman y otras que cantan con fuerza, como si las canciones despertaran recuerdos guardados.
No es un concierto para mirar de lejos. Es una invitación a quedarse, a sumarse, a escuchar junto a otros. En cada parada se repite la misma escena: sonrisas, miradas cómplices y esa sensación profunda de estar viviendo algo simple, pero verdadero.
Cuando el camión retoma su recorrido, la música se aleja, pero la emoción permanece. Porque más allá de las luces y las canciones, lo que deja este concierto itinerante es unión. Y en Curacaví, esa también es una forma de Navidad: una que vuelve cada año y se siente primero en el pecho.
La historia de Banda Patena
Detrás de este recorrido musical que cada diciembre transforma las calles de Curacaví hay una historia que se construye desde hace más de una década. El camión itinerante de Banda Patena nace con la intención de compartir un mensaje de alegría y esperanza ligado al nacimiento de Cristo, utilizando la música como puente con la gente de Curacaví.
Así lo explicó Francisco Leyton Meléndez, sonidista y miembro fundador del proyecto. “Compartir un mensaje de alegría y esperanza que nos trae el nacimiento de Cristo, a través de la música y la interacción con el público”, señaló, destacando que la puesta en escena gira en torno al pesebre y a otros elementos tradicionales de la Navidad.
La iniciativa comenzó a gestarse en 2012, en el teatro parroquial de la comuna, cuando la banda de rock cristiano Sinaídio dio forma al primer camión de villancicos itinerantes, incorporando amplificación e iluminación para tocar en vivo, una propuesta distinta a los carros alegóricos tradicionales de la época.
Con los años, Banda Patena tomó la posta y dio continuidad a esta experiencia, que en 2025 alcanza su versión número 14, consolidándose como una tradición que vuelve a encontrarse con vecinos y vecinas en distintos puntos de la comuna.
Sobre lo que significa cada recorrido, Leyton destaca su carácter cercano y colectivo. “Invitamos a compartir este momento de alegría y esperanza en un trabajo realizado con mucho cariño. Es un regalo mutuo”, afirmó en conversación con El Diario de Curacaví. Y agregó: “La sonrisa y el jolgorio de los niños, niñas, familias y vecinos será una tremenda gratificación que llevaremos en el corazón”.
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