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Felipe Agurto, el rider de Curacaví que quiere conquistar el Red Bull Valparaíso Cerro Abajo

En las calles empinadas de Valparaíso, donde un error se paga en décimas y el asfalto no perdona, hay un nombre que se repite entre los favoritos: Felipe Agurto. No viene de una capital europea ni de una fábrica de campeones. Viene de Curacaví.

Desde muy joven se subió a una bicicleta con una meta clara: ir más rápido que el resto. Con apenas 16 años debutó en el Red Bull Valparaíso Cerro Abajo como abridor de pista. Lo que para muchos era solo una experiencia, para él fue el inicio de una trayectoria que hoy lo tiene consolidado como uno de los principales exponentes chilenos del downhill urbano.

Felipe Agurto a centésimas del título

El deportista ha estado muy cerca de tocar la gloria. En 2024 y 2025 logró el segundo lugar en el Red Bull Valparaíso Cerro Abajo, quedando a centésimas del título frente a Lucas Borba y Tomáš Slavík, respectivamente.

Escaleras, saltos imposibles, curvas estrechas y miles de personas gritando al costado del recorrido forman el escenario donde Felipe Agurto ha demostrado sangre fría, técnica y precisión milimétrica.

No es solo velocidad. Es lectura de línea. Es decisión en milésimas. El Red Bull Valparaíso Cerro Abajo no es una carrera cualquiera: es uno de los eventos más importantes del calendario mundial de descenso urbano. Participar ya es un logro; pelear por el podio año tras año es señal de disciplina y constancia.

Felipe Agurto no solo compite en Valparaíso. También ha participado en fechas internacionales del circuito, enfrentando a riders de nivel mundial. Y cada vez que corre, lleva consigo el nombre de Curacaví.

Créditos fotografía: Instagram @agurto1

El desafío pendiente

El título sigue siendo la meta. Y este domingo 15 de febrero se disputará una nueva versión del Red Bull Valparaíso Cerro Abajo, instancia en la que Felipe Agurto volverá a enfrentar las empinadas calles del puerto con la mirada puesta en lo más alto del podio.

En esta ocasión el rider llega con experiencia, madurez deportiva y la convicción de que la bajada perfecta es posible. Por eso, cada movimiento puede marcar la diferencia en una competencia donde el margen de error no existe.

Mientras tanto, en Curacaví hay un rider que entrena en silencio, que se prepara lejos de los focos y que vuelve a intentarlo. Porque en el descenso urbano no solo gana el más rápido: gana quien logra que todo encaje en el momento justo.

Y ese momento podría ser este domingo.

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