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Piloto de Curacaví se corona campeón nacional de automovilismo de tierra

El piloto de Curacaví Diego Gómez Molina cerró un 2025 histórico al consagrarse campeón nacional de automovilismo de tierra, logro alcanzado el pasado 30 de noviembre, tras una temporada marcada por la constancia, el alto nivel competitivo y el orgullo de representar a su comuna en distintos circuitos del país.

Su vínculo con el automovilismo no comenzó en la tierra. “La verdad es que yo vengo de otra rama del automovilismo, que es el drag, donde se corren 201 metros en línea recta”, explica. Sin embargo, el cierre progresivo de autódromos como San Antonio y Quilpué fue alejando esa posibilidad. Para seguir compitiendo debía viajar largas distancias, incluso a La Serena, Temuco o Mendoza, en Argentina.

En ese contexto, apareció una alternativa más cercana. Diego comenzó a asistir al autódromo de tierra de Curacaví, primero como espectador, hasta que la motivación fue creciendo. “Se dio la oportunidad de ir a mirar y me fui entusiasmando, hasta que decidimos armar un auto de tierra”, relata. Desde el inicio, el proyecto se planteó con seriedad, cumpliendo los reglamentos técnicos y de seguridad exigidos por la categoría.

Representar a Curacaví se transformó rápidamente en uno de sus principales motores. “Es la ciudad donde nací y me crié. Donde salgo, Curacaví va conmigo”, afirma. En ese camino, destaca el respaldo recibido desde el club local y sus dirigentes. “Cuando uno empieza, no todas las personas te tienen fe, por eso tratamos de hacer las cosas bien, y los resultados se fueron dando”.

La temporada 2025 fue intensa y altamente competitiva. A lo largo del año, Diego logró cuatro campeonatos: el Campeonato de Verano Curacaví (enero a marzo), el Campeonato Anual Curacaví, el Campeonato Valdivia de Paine (mayo a noviembre) y el Campeonato Anual Valdivia de Paine, sumando además el título nacional.
“Durante todo el año tuvimos un auto muy bueno y salimos con la ambición de ganar”, comenta. El proceso estuvo marcado por un trabajo constante de ajustes y mejoras. “A veces resultaban, a veces no, pero fue un año de mucho trabajo”.

Entre todos los desafíos, uno destacó especialmente. “El mayor desafío fue ganar en Valdivia de Paine. El nivel de competencia es altísimo y hay pilotos muy buenos”, señala. Según explica, este circuito se ha consolidado como uno de los más exigentes del país, tanto por su trazado como por su carácter profesional. “Hoy en Chile son pocas las pistas de tierra cronometradas, y Valdivia de Paine es una de ellas”.

Ganar en casa también tuvo un significado especial. “Dicen que siempre es bonito ganar de local”, reflexiona. “Acá estás con tu gente, con la familia, los amigos. Tiene un sabor distinto a ganar afuera, aunque afuera también hubo mucho apoyo”.

Detrás de los resultados, Gómez Molina subraya el rol fundamental del equipo. Destaca especialmente a su mecánico, Carlos Banda, encargado de la preparación técnica y el ajuste fino del vehículo, mientras él mismo participa activamente en la mecánica general del auto. A ello se suma el respaldo familiar, clave durante una temporada exigente tanto en lo deportivo como en lo personal.

De cara al futuro, el piloto adelanta que 2026 será un año de pausa. El alto costo del automovilismo y otros proyectos lo llevarán a bajarse momentáneamente del auto. “El automovilismo es un deporte muy caro. No se gana dinero carrera tras carrera; es más bien un reconocimiento”, explica. No obstante, no descarta nuevos desafíos ni un eventual regreso a la competencia en 2027.

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