El silencio de Curacaví, entre montañas y aire limpio, ha sido testigo de los sueños de Luis Pedraza. Allí, donde todo comenzó, el cantante vuelve a encontrar inspiración para una nueva etapa de su vida artística. En conversación con El Diario de Curacaví, comparte los recuerdos, emociones y desafíos que lo acompañan mientras prepara su próximo disco y un esperado reencuentro con el público.
“Desde niño la música fue mi refugio”, confiesa. Sus primeras influencias —Cristian Castro, Queen y Michael Jackson— fueron el punto de partida de una vocación profunda. “De Cristian aprendí la entrega emocional al cantar; de Queen, la potencia y teatralidad; y de Michael, la pasión y la perfección en cada detalle. Ellos me enseñaron que la música es una forma de sentir, sanar y conectar con los demás”.
Esa manera de entender la música lo ha llevado a crear con honestidad. Hoy se siente identificado con el sonido que fusiona soul, pop y funk, influenciado por artistas como Bruno Mars o Justin Timberlake. “Me gusta combinar lo clásico con lo moderno, lograr que cada canción tenga elegancia, ritmo y alma”, cuenta.
Recordar su paso por La Voz Chile lo emociona. “Ganar fue un antes y un después. Fue la confirmación de que los sueños se alcanzan con fe, disciplina y perseverancia”. Pero también destaca los momentos pequeños, los más humanos: “Cuando alguien se me acerca y me dice que una canción mía lo ayudó a salir adelante o a reencontrarse con una emoción, ahí es cuando siento que todo vale la pena”.
Durante este año, Luis lanzó “Tú no vuelves” y una versión de “Pero me acuerdo de ti”. La primera nació de una historia personal. “Habla de pérdida y aceptación. Es una canción que desarma por dentro, pero que también invita a sanar”. Sobre la segunda, explica que quiso rendir homenaje al legendario productor Rudy Pérez. “Cuando la canción estuvo lista, Rudy la escuchó antes del lanzamiento y me dio su bendición. Fue un honor enorme”.
El tema fue producido junto a Nico Lira —“un verdadero prodigio”, dice— y mezclado por Gabo Machuca, a quien considera un gran amigo y productor chileno de nivel internacional. “No se trataba de imitar la versión inmortalizada por Christina Aguilera, sino de honrarla y contarla desde mi historia”, comenta con humildad. “Quise darle un enfoque más íntimo, orgánico y emocional”.
En medio de su carrera, Curacaví sigue siendo su punto de equilibrio. “Es mi raíz y mi equilibrio. Es el lugar donde me desconecto del ruido y vuelvo a lo esencial. Vivir entre montañas, naturaleza y gente sencilla me mantiene con los pies en la tierra”. Esa calma, afirma, se refleja en su forma de interpretar. “Siempre busco cantar desde la verdad y desde la paz que me da mi tierra”.
Ahora se prepara para un nuevo desafío: su próximo disco. “Es un proyecto que nace desde el alma y que, además de sueños artísticos, trae anhelos personales muy profundos, como poder llegar con él a una nominación a los Latin Grammy”, dice con una sonrisa.
Mientras tanto, invita a su público a reencontrarse en un formato íntimo. El 28 de noviembre se presentará en la Sala SCD del Mall Plaza Egaña con el concierto “Más Cerca Que Nunca”, a las 20:30 horas. Las entradas están disponibles en PortalTicket.
Antes de despedirse, deja un mensaje que resume su filosofía: “Que crean en su voz, incluso cuando el mundo los haga dudar. Que sean pacientes, disciplinados y fieles a su esencia. La música no se trata de correr, sino de construir con amor y propósito. Cuando haces las cosas con el corazón, los tiempos de Dios siempre llegan”.









