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Las familias detrás del triunfo: el esfuerzo y la emoción que acompañaron a Isidora Fuenzalida y Javier Muñoz hasta coronarse campeones nacionales de cueca

Hace algunas semanas te contábamos los resultados obtenidos por Isidora Fuenzalida y Javier Muñoz, quienes luego de unas jornadas intensas se coronaron campeones nacionales en el Campeonato Juvenil Punta Arenas 2025.

Ambos jóvenes, de 17 y 16 años respectivamente, demostraron gran talento y pasión por esta tradición folclórica durante todo el certamen. Pero detrás del logro hay también familias que acompañaron cada paso del proceso, entregando tiempo, apoyo y esfuerzo para cumplir un sueño compartido.

Por eso también quisimos conversar con ellos para conocer cómo vivieron este proceso desde dentro. En conversación con El Diario de Curacaví, Ronald Muñoz, presidente del Club de Cueca y padre de Javier, relató cómo se gestó este importante triunfo: “Una emoción y un orgullo muy grande. La verdad es que así como ellos lo venían soñando, nosotros también. Para cumplir el sueño de ellos hubo un trabajo de ambas familias, tanto de Javier como de Isidora, donde todas las partes tuvieron que entregarse por completo. Los sentimientos de ese día son una mezcla difícil de describir”.

Ronald cuenta que fueron varios meses de preparación, entre ensayos y viajes, donde el compromiso familiar fue clave. “Con altos y bajos, más altos que bajos, pero como padres ahí estábamos. Somos los que teníamos que poner la pelota al piso cuando las fuerzas se agotaban o necesitaban un consejo. Este es un trabajo en equipo, y esperamos que esto perdure porque se ha formado una bonita amistad entre nosotros como familias”.

Esa unión nació con naturalidad, más allá del baile. “Todo nace porque hay buena onda entre todos. Hay cariño, tanto de nosotros hacia Isidora como de la familia de ella hacia Javier. Ellos decidieron prepararse juntos para competir, y nosotros empezamos a formar lazos que van más allá del folclor. Se empieza a formar amistad, afecto”.

El camino no estuvo libre de sacrificios. Las familias recuerdan los viajes constantes a Santiago y el esfuerzo económico que implicó la preparación. “Hubo varios sacrificios por parte de ambas familias, sobre todo en lo económico. Los chicos se preparan fuera de Curacaví, y viajar constantemente es un tema, porque también te quita tiempo familiar. Pero había que hacerlo, porque era su sueño, y para cumplir un sueño hay que hacer sacrificios. Hoy sentimos que el sacrificio fue recompensa”, comentó Ronald.

Cuando las cosas se ponían difíciles, la motivación era clara. “Los niños”, respondieron ambas familias al unísono.

“En el caso de Javier, los hermanos más chicos también se emocionaron mucho. Ya habían ganado otros campeonatos, pero este fue distinto: se involucró toda la familia y eso se sintió. Ellos lo debieron haber palpado dentro de la pista, sintieron el apoyo familiar completo y el de toda la gente que nos acompañó”, agregó el padre.

El triunfo también tuvo un valor especial para la comuna.

“Más que representar a un club, siento que los muchachos representan a Curacaví, una comuna campesina y huasa. Hasta donde tengo noción, no teníamos campeones nacionales de cueca, siendo que incluso tenemos una cueca dedicada a la comuna. Este logro es un regalo tanto para nosotros como familia como para todo un pueblo”, expresó Ronald.

El cariño de la comunidad se sintió apenas regresaron. “Desde el aeropuerto nos fueron a recibir compañeros de ensayo, y llegando a Curacaví fue hermoso el cariño, no solo de las personas que nos saludaron, sino también de las autoridades”, comentó el padre de Javier.

Las mamás también quisieron destacar ese respaldo y el espíritu de colaboración que se vivió durante todo el proceso. “El concejal Mario Aedo nos fue a buscar al aeropuerto”, recordó Alejandra Daroch, mamá de Isidora. “La concejal Saavedra también estuvo súper preocupada”, añadió.

Por su parte, Graciela Morales, mamá de Javier, agradeció el apoyo que permitió que el sueño se hiciera realidad: “Fue muy importante todo lo que hicimos como familia para llegar a Punta Arenas: rifas, bingos, actividades… ahí sentimos mucho el cariño de la gente”.

Antes de cerrar la conversación, las familias quisieron dejar un mensaje a la comunidad: “Que se la jueguen por los chiquillos. A veces no se cumple el objetivo, pero hay que apoyar igual, porque estas experiencias marcan el corazón de los niños. El día de mañana ellos formarán sus propias familias, y uno espera sembrar para cosechar”.

Y si tuvieran que resumir este logro en una sola frase, coinciden sin dudar: “Felicidad. Las dos familias, un apoyo incondicional. Nos sacamos el sombrero con las familias que tenemos”.

Las personas que dejaron huella en el camino de Isidora Fuenzalida y Javier Muñoz

Para cerrar, se les consultó si había algún agradecimiento especial que quisieran expresar como padres, destacando el resultado que llevará el nombre de la comuna por todo el país.

“La verdad es que sí, hay personas que son súper importantes para nosotros. Si bien es cierto que el sacrificio es de los chicos, hay un tema fundamental. En este caso, Elías Sepúlveda, que es el preparador de los niños; más que preparador, hoy lo considero un amigo. Su esposa también ayudó con la preparación de los muchachos”.

“El tío Ponchi, que se encariñó muchísimo con los chicos y es alguien muy potente dentro del folclor nacional. La tía Ximena Zulueta, mamá de Elías, también estuvo apoyando a los chicos, entregándoles sus consejos y su experiencia de vida”, añadieron.

“Y, obviamente, no se me puede quedar atrás nuestro delegado regional, el tío Pablo, personaje fundamental en el apoyo de los chiquillos para que pudieran cumplir su sueño. También está el presidente de la agrupación, el tío Roberto, quien hizo que los chicos sintieran ese ‘calorcito’ a pesar del frío en Punta Arenas. Así que un agradecimiento especial a todos”, cerró Ronald Muñoz.