Hay cafés pensados para tomarlos sin apuro, en un buen lugar y buena compañía. El café turco es uno de ellos. Intenso, aromático y lleno de historia, por lo que invita a sentarse, conversar y disfrutar el momento. No es un café para llevar, sino una experiencia que se vive con calma, ideal para quienes buscan algo distinto a lo habitual.
Y no es solo por su sabor. El café turco es reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por su preparación tradicional y su valor social como espacio de encuentro. Una costumbre que cruza generaciones y que hoy también puede disfrutarse en Curacaví.
El sitio perfecto para tomar café turco en la ciudad
Café Ragusa
Avenida O’Higgins 1216, Curacaví
Un pequeño tesoro para los amantes de Curacaví, escondido en plena Avenida O’Higgins. Así se siente Ragusa: un espacio que sorprende apenas cruzas la entrada y te aleja, casi de inmediato, del ritmo de la calle principal.

Rodeado de naturaleza y con jardines amplios y cuidados, Ragusa invita a quedarse. Es un lugar pensado para sentarse con calma, conversar largo o simplemente disfrutar del entorno. Aquí, el tiempo parece correr más lento y eso se agradece.
En este ambiente, el café turco se convierte en protagonista. Su sabor intenso y su aroma profundo acompañan perfecto una tarde tranquila, una buena conversación o un momento personal para desconectarse de la rutina.
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