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Familia sigue buscando a Canito, el chihuahua perdido en Curacaví

Han pasado semanas desde la desaparición de Canito, un chihuahua que se extravió el pasado 2 de septiembre en el sector de Cuyuncaví Bajo, en nuestra comuna. Su familia no pierde la esperanza y continúa día a día la búsqueda.

“Canito es un perrito que llegó a nuestra casa de forma muy inesperada. Él llegó porque una vecina de mi papá hace 12 años nos pidió que cuidáramos a su mascota que era Canito en ese entonces porque ellos se iban de vacaciones. La familia no quiso al final a Canito de vuelta, en ese tiempo se llamaba de otra forma. Entonces nos quedamos con él porque no lo querían y nos encariñamos”, contó Keila Hidalgo, su dueña a nuestro medio.

Desde entonces, Canito se convirtió en parte fundamental del hogar. “Canito es un chihuahua muy especial, demasiado tierno. Siempre pedía cariño físico. Empezó a pasar el tiempo y nos dimos cuenta que comenzó a tener problemas, le encontraron artrosis y él empezó a ser un perrito dependiente de sus medicamentos y de una comidita especial. Nosotros le hacemos una comida casera porque no puede comer pellet”, relató Keila.

Para ella, la conexión con su mascota va más allá de la compañía. “Canito se convirtió en un perrito para mí principalmente de apoyo, el apoyo hacia mí y yo hacia él. Me encontró en un momento en mi vida que no estaba todo bien y Canito ha sido un pilar fundamental en mi recuperación. Él nos ha dado vida y luz”, agregó.

Sin embargo, el 2 de septiembre todo cambió. “Fue un día martes entre doce y una de la tarde, cuando en nuestra casa estaban haciendo unos trabajos. Vivimos en una parcela y en ese momento estaba trabajando mi mamá también. Solo estaba mi papá en la casa con Canito. Canito duerme en mi pieza entonces se levanta tarde y mi papá lo levantó, lo sacó a tomar sol porque cotidianamente lo tenemos que sacar a tomar sol porque necesita vitamina por el tema de sus huesitos y problemas físicos y en un mini descuido (…) Canito salió solo sin supervisión y en ese momento no supimos más de él. La última vez que yo lo vi fue el 2 de septiembre en la mañana antes de irme a trabajar”, recordó.

Desde entonces, la búsqueda no se ha detenido. “Todos los días después de nuestro trabajo salimos siempre a recorrer. Hemos ocupado rutina de dejar papelitos casa por casa por todo Curacaví, por el pueblo generalmente y por los caminos donde Canito desapareció. Hemos pegado folletos en todos los negocios, en todos los postes, algunos los sacan, pero los volvemos a colocar. Mucha gente ya sabe de Canito en redes sociales, tratamos de publicar todos los días en los grupos de Facebook este movimiento de búsqueda”, explicó.

El proceso ha sido difícil para toda la familia. “Como familia ha sido muy cansador, muy agotador la incertidumbre de no saber dónde está nuestro hijo. Es horrible”, expresa Keila, quien mantiene viva la esperanza de reencontrarse con Canito.