En el Concejo Municipal del 6 de mayo, la concejala Belén Silva mostró preocupación por la falta de acceso inclusivo a las diferentes actividades municipales. “Me da una impresión que hay un dejo de desinterés por la inclusión a las personas sordas”, señaló en esa instancia.
La autoridad mencionó que en la Cuenta Pública y en la Fiesta de la Chicha no hubo intérprete, por lo que “se limita el acceso a la información para estas personas”.
Esta situación nos lleva a pensar en la importancia que tiene para las personas sordas el poder tener acceso a la lengua de señas.
En Chile, existen alrededor de 715 mil personas con algún grado de pérdida auditiva, mientras se estima que cerca de 200 mil presentan sordera total, según cifras del Ministerio de Salud.
Hasta diciembre de 2024, en Curacaví se daba un fuerte énfasis a la inclusión mediante la incorporación de intérpretes de lengua de señas en distintas actividades y transmisiones municipales.
Actualmente, se señala que las transmisiones de los concejos municipales cuentan con “subtítulos”. No obstante, esto no necesariamente garantiza una accesibilidad real, ya que estos suelen ser generados automáticamente por las plataformas y presentan múltiples errores.
Lengua de señas en Chile
En ese contexto, surge la pregunta: ¿está garantizado el acceso a la lengua de señas en nuestro país?
Fue en enero de 2021 cuando se promulgó la Ley N°21.303, normativa que reconoce a la Lengua de Señas Chilena (LSCh) como idioma oficial de las personas sordas. La ley establece que “el Estado reconoce y se obliga a promover, respetar y hacer respetar los derechos culturales y lingüísticos de las personas sordas, asegurándoles el acceso a servicios públicos y privados, a la educación, al mercado laboral, la salud y demás ámbitos de la vida mediante lengua de señas”.
Además, diversas municipalidades del país han incorporado intérpretes de Lengua de Señas Chilena en concejos municipales y transmisiones oficiales, permitiendo que la comunidad sorda pueda acceder en tiempo real a la información y decisiones locales.
En algunos municipios incluso se han implementado servicios gratuitos de interpretación para apoyar a vecinos y vecinas en la realización de trámites y atención ciudadana.
Sobre este tema, conversamos con Juan Pablo Barros, exalcalde de Curacaví hasta diciembre de 2024. “Se contaba con intérprete de lengua de señas en las transmisiones del concejo y en la gran mayoría de actividades municipales, como una muestra concreta del compromiso por la inclusión”, afirmó.
“Esta iniciativa se implementó hace varios años. Pensábamos que habíamos logrado consolidar esa práctica para que Curacaví se destaque como una comuna realmente inclusiva, pero veo que lamentablemente no fue suficiente, ya que al poco tiempo de dejar el cargo esa práctica se perdió”, agregó.
Barros también recordó que durante su administración Curacaví fue la primera comuna de Chile en firmar un convenio con la Asociación de Sordos de Chile, impulsando talleres de lengua de señas dirigidos inicialmente a funcionarios municipales y posteriormente abiertos a instituciones y a la comunidad.
“Cada persona que pasó por el taller se convirtió en un agente de inclusión en su vida cotidiana. También fue una herramienta para que muchas familias integradas por personas sordas pudieran mejorar algo tan básico pero a la vez tan complejo como es la comunicación”, señaló.
Más allá de las diferencias políticas, el debate abre nuevamente una discusión sobre cómo las instituciones públicas garantizan el acceso real a la información para las personas sordas.









