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Reiterados cortes de luz golpean al comercio y afectan la vida cotidiana de Curacaví

Curacaví ha enfrentado durante el último tiempo una serie de cortes de luz que han alterado la vida cotidiana de sus habitantes y las actividades de distintos sectores de la comuna. Si bien estos eventos suelen atribuirse a accidentes, como el ocurrido el pasado martes, sus consecuencias se traducen en un impacto real en la economía local.

Lo que inicialmente parecía una contingencia aislada se ha transformado en una preocupación constante para vecinos y comerciantes, debido a que los reiterados cortes afectan tanto la rutina de los hogares como el funcionamiento del comercio local y distintos servicios de la comuna.

En ese contexto, el sector comercial es uno de los más afectados, enfrentando no solo el riesgo de perder la cadena de frío de sus productos, sino también interrupciones en su funcionamiento precisamente durante los horarios de mayor actividad.

Para muchos negocios de la zona, el problema principal no ha sido exclusivamente la pérdida de alimentos, sino la imposibilidad de trabajar. Camila Gamboa, dueña del local Masánimo, explica que la frecuencia de los cortes, algunas veces, coincide con el horario de apertura, lo que detiene parte de la producción.

Según comenta la locataria, cuando no hay luz ni internet, la recepción de pedidos se detiene y las herramientas básicas de cocina quedan inutilizables. «Llega todo el equipo y al no haber luz ni buen internet, tenemos muy pocos pedidos y prácticamente perdemos el día», relata.

Esta situación genera un desbalance económico directo para el comercio, ya que deben cumplir con sus compromisos laborales sin tener ventas que los respalden. «Salimos para atrás porque hay que pagar igual al equipo», añade la emprendedora.

Aunque algunos locales logran resguardar sus productos congelados debido a que los cortes no han superado el tiempo límite de resistencia de sus equipos, la eficiencia y el trabajar sin luz siguen siendo un obstáculo. En el caso de Masánimo, la falta de un generador propio complica aún más la situación cuando deben atender a clientes.

«De repente está la luz cortada y, por ejemplo, cuando llegan las chicas a preparar las cosas, necesitan la juguera para hacer la salsa y no se puede. Llega gente y tenemos que atenderla sin luz», señala la dueña del local, reflejando una realidad que se repite en diversos puntos a lo largo de Curacaví.

Estos frecuentes cortes de electricidad no solo afectan a locales comerciales, sino a establecimientos educacionales y a las mismas personas dentro de sus hogares. El problema se ve agravado por el incumplimiento en los tiempos de reposición informados por la empresa distribuidora, donde las horas estimadas de reparación suelen excederse, prolongando la espera de los usuarios. Esta falta de precisión en los horarios de regreso del suministro impide que tanto las familias como el comercio puedan planificar sus actividades, manteniendo a la comuna en una situación de dependencia frente a la respuesta operativa ante cada emergencia.

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