Tras los recientes acontecimientos en Venezuela, Mario Aedo, concejal de Renovación Nacional en Curacaví, entregó su visión sobre la situación que enfrenta el país vecino.
«Desde mi mirada, lo ocurrido en Venezuela en las últimas horas representa un punto de quiebre necesario. Durante años hemos visto cómo un régimen autoritario ha vulnerado sistemáticamente la libertad, la democracia y los derechos humanos de su pueblo. Por eso, creo que lo sucedido puede entenderse como una oportunidad real de cambio, una señal de que no todo puede seguir normalizándose cuando un gobierno oprime a su gente. Nadie desea la violencia, pero tampoco se puede seguir siendo indiferente frente al sufrimiento de millones de personas», aseguró Aedo.
El concejal también enfatizó que la intervención no afectó a la población, sino a los responsables del régimen. «También considero importante aclarar que esta intervención no estuvo dirigida contra la población venezolana, sino directamente contra Nicolás Maduro y su círculo de poder, responsables de la crisis política, social y humanitaria que vive el país. El pueblo venezolano no es el enemigo; por el contrario, es quien más ha sufrido las consecuencias de un régimen que ha limitado sus derechos y su libertad durante años», indicó.
«No basta con observar desde lejos»
Respecto a las implicancias para Chile, Aedo señaló: «Pienso que nos interpela directamente como país democrático. Chile ha recibido a muchos venezolanos que han debido dejar su país buscando seguridad, oportunidades y dignidad. Si esta situación abre el camino hacia una Venezuela más libre y democrática, a largo plazo podría significar menos migración forzada y mayor estabilidad regional, lo que también tendría efectos positivos para nuestro país».
Finalmente, sobre la responsabilidad de las autoridades y la comunidad internacional, el concejal sostuvo: «No basta con observar desde lejos. La defensa de la democracia y la libertad debe ir más allá del discurso. Se requiere una postura firme y coherente, que apoye procesos de transición democrática reales, resguarde a los civiles y promueva elecciones libres y transparentes. La comunidad internacional tiene la responsabilidad de no seguir avalando dictaduras y de acompañar a los pueblos que luchan por recuperar su voz. En lo personal, creo profundamente que la libertad y la democracia no se negocian, y que cuando un pueblo ha sido silenciado por tanto tiempo, cualquier acción que permita abrir una puerta a la esperanza merece ser entendida desde esa perspectiva».









